Mañana comienzo

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Mañana comienzo

Dentro de un año desearás haber comenzado hoy.

Karen Lamb

Lo que te pasa tiene un nombre: procrastinación

Mañana es a menudo el día más ocupado de la semana dice un proverbio español haciendo referencia a la procrastinación.

La RAE define procrastinar como diferir, aplazar. Su origen etimológico deriva del vocablo latino procrastinatio, formado a partir del prefijo pro ‘hacia’ y el adverbio cras ‘mañana’.

Cuando hablamos de procrastinar nos referimos al hábito de posponer tareas, actividades u obligaciones prioritarias para nuestro desarrollo personal o profesional, sustituyéndolas por otras más placenteras e irrelevantes.

Todas las personas postergamos en mayor o menor medida: es una reacción natural ante una obligación o tarea que percibimos como aburrida, desagradable o que nos genera ansiedad, miedo, inseguridad u otro sentimiento negativo.

Recuerdo que en mis primeros años en la Universidad la procrastinación se convirtió en un deporte de riesgo; en época de exámenes cualquier excusa me servía para posponer el momento de comenzar a estudiar: limpiar, ordenar, hacer una llamada, o leer las instrucciones de uso del champú, … ¡cualquier cosa!

El hábito de procrastinar no desaparece por sí solo, pero ser consciente de ello es el primer paso para superarlo. También existen otras estrategias que puedes poner en práctica y que te explico a continuación. Así que sigue leyendo ¡no lo dejes para después!

Tómatelo en serio

A menudo bromeamos sobre la procrastinación, pero, en ocasiones, resulta más serio de lo que parece.  El autor del blog Wait But Why, Tim Urban, lo expone de manera muy gráfica en su hilarante charla TED (link- https://www.ted.com/talks/tim_urban_inside_the_mind_of_a_master_procrastinator?language=es), con amargo final: “También hay cosas importantes (…) como ver a la familia o hacer ejercicio y cuidar de la propia salud (…) Estas situaciones donde no existen plazos corren el riesgo de postergarse indefinidamente” y, como dice Urban, puede ser la fuente de enormes lamentos e infelicidad a largo plazo.

El momento perfecto no existe

Hablando de humor y procrastinación relacionada con la salud no puedo evitar recordar a Lloyd Bridges en la película Aterriza como puedas en el papel de Steve McCroskey, supervisor de la torre de control  del vuelo 209 de la Trans American en el que los pasajeros resultan intoxicados. A medida que la situación se va descontrolando, McCroskey, que ese mismo día ha dejado todos sus malos hábitos (fumar, beber, tomar tranquilizantes -anfetaminas en la versión original- y oler pegamento) los va recuperando uno a uno: “elegí un mal día para dejar de fumar”, elegí un mal día para dejar de beber”,…

Podemos caer en la trampa de pensar “hoy no es un buen día para comenzar pero mañana si lo será”. La realidad es que el momento ideal no existe y cualquier momento, incluido ahora, es bueno para cambiar de hábitos. La adecuación del momento no deja de ser otra excusa para postergar.

La trampa y su precio

A corto plazo, procrastinar nos produce cierta sensación de bienestar y alivio, nos protege de algo que percibimos como complicado de acometer.

Hay diferentes motivos por los cuales las personas posponemos para más adelante proyectos que realmente deseamos emprender. Uno de ellos es el miedo al fracaso: si no lo intentamos, no hay posibilidad de fallar.

Otros motivos incluyen el evitar sentirnos incómodos, privarnos de cosas que creemos que nos producen placer o evitar responsabilizarnos.

A pesar del alivio inicial, dejar las cosas para más adelante o tan siquiera llegar a comenzarlas aumenta nuestro malestar y puede llegar a afectar a nuestro bienestar emocional y menoscabar nuestra autoestima.

Debido a que nos impide hacer las cosas que queremos y nos hemos propuesto hacer, la procrastinación puede hacer que nos sintamos ansiosos, arrepentidos e infelices por todas las acciones que aún no hemos llevado a cabo. También podemos experimentar sentimientos de culpabilidad y vergüenza por las excusas que nos ponemos a nosotros mismos y a otros acerca de por qué no hemos actuado todavía.

¡Supera los obstáculos!

William Knaus, coautor junto a Albert Ellis de Overcoming procrastination (Superando la procrastinación), nos da algunas pistas para vencer nuestra tendencia a postergar:

  • Conoce tus excusas y desafíalas: analiza el dialogo interno que tienes contigo mismo y las excusas que das a los demás:

“dejaré de fumar cuando mi vida se calme» “cuando tenga vacaciones”

Puedes reemplazar estos pensamientos por otros más lógicos y útiles: es posible dejar de fumar y tolerar un poco de estrés 

  • Divide tu objetivo. Un objetivo alcanzable, manejable y más pequeño es menos probable que se posponga.

Por ejemplo, disfruta de tu proceso día a día, y concéntrate en los beneficios de no consumir alcohol durante el día de hoy.

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